La Declaración sobre la eutanasia del Vaticano nos enseña: "...según la doctrina cristiana, el dolor, sobre todo el de los últimos momentos de la vida, asume un significado particular en el plan salvífico de Dios; en efecto, es una participación en la Pasión de Cristo y una unión con el sacrificio redentor que Él ha ofrecido en obediencia a la voluntad del Padre. No debe pues maravillar si algunos cristianos desean moderar el uso de los analgésicos, para aceptar voluntariamente al menos una parte de sus sufrimientos y asociarse así de modo consciente a los sufrimientos de Cristo crucificado".
Me parece muy significativo el hecho de que sea comprensible para la Iglesia que las personas sufran a causa de enfermedades, en especial cuando se encuentran al borde de la muerte. Me hace reflexionar sobre su postura en cuanto a la eutanasia, una palabra que no suena bien, pero que no deja de ser la interrupción VOLUNTARIA de la propia vida. ¿Debemos agachar la cabeza ante los designios de la vida...o de Dios? ¿Es ético prolongar el sufrimiento de enfermos en estado terminal cuando son ellos los que manifiestan su expreso deseo de poner fin a su vida?
Vida, muerte. Dos conceptos íntimamente relacionados: la muerte no deja de ser la última vivencia, el último instante de la vida, la culminación de la existencia. Por tanto si la dignidad es inherente a la vida, más aún debe serlo a la muerte. Sólamente uno mismo puede decidir en qué momento su existencia pasa de ser un derecho a una obligación. Es de todos reconocido el derecho fundamental de toda persona a una vida digna, y su libertad para componer su existencia, tomando las decisiones que la lleven por la senda de la felicidad. Es la hora de que en España y en Europa cambie la legislación en este tema, basta ya de lastres religiosos: los derechos fundamentales son pisoteados. No basta con políticas progresistas, hay que desligar definitivamente la Iglesia del Estado (recordemos la Constitución: "Ninguna confesión tendrá carácter estatal."). Ésto sería una verdadera garantía de libertad para todos los ciudadanos.
¡Derecho a vivir, derecho a morir!
EN EL NOMBRE DE DIOS. AMÉN.