
En sí el número 826 es bonito, me gusta como tal. Detesto, sin embargo, el significado que tiene desde ayer a las 13.03. No quiero tener que hablar de ese número aquí, nunca debería haber escrito este texto. Lo han vuelto ha hacer, han apretado el gatillo. Uno más. Ya van 826 víctimas de ETA: cuánta muerte, cuánto dolor. Quizá un cargo más que añadir a la larga lista que acarrea en su curriculum la puta escoria. Espero que no quede en un quizá y se logre dar con los asesinos. Han sido los abanderados del progresismo, los supuestos defensores de la naturaleza vasca, los que luchan por sus intereses, o los de los vascos, con la pistola en la mano. Y los que se esfuerzan en mantener la boca cerrada para no elogiar las acciones terroristas.
Y ha sido un asesinato más, no nos sorprende ver noticias semejantes desde hace años. Parece algo intrínseco a la sociedad española. ¿Por cuánto tiempo?




Muy buena esta foto. Me encanta. Eso que no es mía, es cortesía del periódico (Diario Montañés, por aquello de los derechos de autor tan promovidos en nuestro sistema). Es el típico día de surada. Parece una tontería pero el humor de la gente cambia de manera imprevisible cuando sopla del Sur, nos endemoniamos, la situación de agobio a causa de éste viento se deja ver en las calles, es un ambiente enrarecido. Se acaba la paciencia, los nervios se ponen a flor de piel. Es un fenómeno meteorológico bien conocido en todo el mundo, el efecto Föhn, que no viene a cuento. Paradójicamente nos vuelve locos el Sur: pero si no damos un duro por el Sur, ¿no?
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